Introducción
El diagnóstico en la fase aguda de la enfermedad de Chagas es fundamentalmente parasitológico, ya sea a través de exámenes directos, por cultivo o por xenodiagnóstico. Es muy difícil la demostración del parásito en sangre o tejido una vez autolimitada la enfermedad aguda clínica y establecida la forma crónica, aunque existan parasitemias esporádicas y transitorias que, sin embargo, hacen del sujeto chagásico aún asintomático, un foco potencial de transmisión del tripanosoma a través de transfusión sanguínea.1 El sujeto infectado genera una respuesta inmune y hay anticuerpos séricos específicos que persisten toda la vida, de modo que el diagnóstico serológico es, junto con datos epidemiológicos y en su caso el cuadro clínico, elemento central en el diagnóstico de la enfermedad de Chagas crónica.2 En México se dispone en forma muy limitada de antígenos comerciales y es necesario tener información acerca de los antígenos de preparación local en los laboratorios interesados, así como...