Conclusión


Este trabajo muestra que entre los dos laboratorios participantes se obtuvo un excelente índice de correlación (Kappa >0.8) y que se identificaron correctamente los sueros con y sin anticuerpos a T. cruzi usando antígenos preparados en forma diferente y con técnicas distintas. Cabe hacer notar que los antígenos se prepararon con aislados de T. cruzi obtenidos en México tanto de pacientes como de triatómicos vectores.

Las pruebas de contingencia señalan altos valores en la probabilidad de que los sujetos con una prueba positiva o negativa tengan o no contacto con T. cruzi respectivamente; así, los índices llamados valor predictivo positivo o negativo, según el caso, alcanzaron tal magnitud que se puede aceptar que en cualquiera de los laboratorios participantes se dispone de un examen de utilidad clínica. Si además se toma en cuenta que la especificidad alcanzó en ambos laboratorios valores superiores al 95% y que no se reconocieron reacciones cruzadas, al menos en las condiciones de este estudio, queda fuera de toda duda la capacidad diagnóstica de las pruebas seroinmunológicas que ofrecen ambos laboratorios. Aunque no se estudió la posibilidad de reacciones cruzadas con antígeno de Leishmania sp y T. rangeli, en este caso no resulta crítica debido a que la población estudiada consistió en individuos crónicos con miocardiopatía, resultando relativamente fácil diferenciar un caso clínico de leishmaniasis de una miocardiopatía, dado que la infección por T. rangeli, no patógeno, no produce enfermedad humana. Por supuesto podría darse el caso de un sujeto asintomático con anticuerpos demostrados que no fuera chagásico; esa respuesta falsa positiva no puede eliminarse, pero estos resultados muestran que ocurre con muy baja probabilidad, permitiendo el uso diagnóstico de cualquiera de las pruebas evaluadas en estos laboratorios.

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